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Historia de Valdemorillo

 

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Orígenes

Aunque se manejan diferentes hipótesis sobre el origen de Valdemorillo, lo más probable es que el actual asentamiento apareciese en el siglo XI, al amparo de la repoblación segoviana de las tierras situadas en la vertiente sur de la sierra de Guadarrama, y que medrase gracias a su situación en un cruce de la Real Cañada Segoviana y un ramal de la Real Cañada Leonesa y, también, a su cercanía al camino que unía Segovia con Toledo.

El primer documento en el que aparece el nombre de Valdemorillo es de 1302, año en el que la ciudad de Segovia promulga unas Ordenanzas para la repoblación de las tierras al sur de la sierra de Guadarrama y establece los límites de los términos de algunos lugares de su Tierra en el futuro sexmo de Casarrubios.

En el caso de Valdemorillo, estos límites eran mucho más extensos que los actuales ya que incluían parte del actual término de Quijorna y la totalidad del de Villanueva de la Cañada.

Algunos pasajes del Libro de la Montería de Alfonso XI, describen estas tierras como propias para la caza del oso y el jabalí, lo que sugiere un terreno cubierto de bosques y con escasos cultivos.

A lo largo de los siglos XIV y XV, Valdemorillo experimentó sensibles cambios. La facultad, concedida en 1340 por Alfonso XI, para poder elegir cada año dos alcaldes ordinarios que oigan y libren pleitos concejiles ... hasta en cuantía de sesenta maravedíes, y el derecho a tener un escribano de ayuntamiento propio, favorecieron un rápido desarrollo a pesar de que la creación del término de Quijorna (hacia 1450) y la segregación de Villanueva de la Cañada en 1487, significase una reducción sensible de los límites de su término.

Siglo XVI

A comienzos del siglo XVI, Valdemorillo había crecido lo suficiente como para que en 1502 se concediese a sus alcaldes facultad para oír y entender pleitos ... de hasta ochenta maravedíes. Para entonces, según la Cosmografía de D. Fernando Colón, era un lugar de trescientos vecinos que está en un valle entre unos cerros, cuyo término estaba poblado de campos de cereales, viñedos, encinares y robledales.

Este crecimiento no estuvo exento de incidentes provocados, en algunos casos, por la proximidad del marquesado de los Moya. Esto explica que, durante la Guerra de las Comunidades, los vecinos de Valdemorillo formasen parte de las milicias segovianas que destruyeron los castillos de Odón y Chinchón y fuesen condenados a pagar una fuerte multa y obligados a alojar a las tropas imperiales mientras duró el sitio de Toledo (1521).

Bajo el reinado de Felipe II y durante la construcción del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Valdemorillo vivió una época de prosperidad excepcional, llegando a contar con más de 500 vecinos ―unos 2.000 habitantes― que vivían esencialmente de la agricultura y de la ganadería pero que también ejercían otros oficios: canteros, panaderos, curtidores, y fabricantes de la cal extraída de los yacimientos existentes en el paraje de El Vétago.

La proximidad al nuevo Real Sitio favoreció la llegada a Valdemorillo de visitantes ilustres e incluso exóticos, como aquel príncipe marroquí convertido al cristianismo y conocido como Felipe de África, pero también fue la causa de que se prohibiese cazar dentro del término y de que sus vecinos se viesen obligados a aprovisionar al Real Sitio durante las visitas de la familia real.

La terminación de las obras del Escorial señaló el fin de esta prosperidad. La reconstrucción y ampliación de la iglesia parroquial, incendiada en 1543, se prolongó a lo largo de todo el reinado de Felipe II por la falta crónica de fondos y solo pudo terminarse, bajo un diseño de Bartolomé de Elorriaga para su portada, el año de 1600 con al dinero obtenido de una hipoteca sobre las rentas parroquiales.

A finales del siglo XVI, Valdemorillo comenzó a experimentar serias dificultades económicas de manera que en 1591, por estar tan necesitado y adeudado y sus vecinos tan pobres, se vio obligado hipotecar las rentas de sus bienes comunales para poder pagar el nuevo impuesto de Millones creado para remediar los daños de la Armada .

Siglo XVII

Las dificultades económicas no serán impedimento, sin embargo, para que en 1628, reinando ya Felipe IV, Valdemorillo aprovechase los problemas financieros de la Corona para comprar, en dura competencia con el Marqués de la Nava y con la oposición de la ciudad de Segovia, su título de Villa al precio de 14.500 ducados, cantidad que, una vez más, se obtuvo con una nueva hipoteca sobre las rentas comunales.

A lo largo del siglo XVII, Valdemorillo sufrió un lento proceso de empobrecimiento y de pérdida de población que culminó, ya a finales de siglo, con la amenaza de la pérdida de algunas de sus prerrogativas jurisdiccionales, peligro este que sólo pudo remediarse gracias al permiso real obtenido para hacer una tala excepcional de sus montes que le permitiese pagar sus atrasos a la Real Hacienda con la venta del carbón obtenido.

Siglo XVIII

El “siglo de las luces” no pudo comenzar peor para Valdemorillo. Durante la Guerra de Sucesión (1700-1714) tuvo el triste privilegio de sufrir los efectos de las dos marchas sobre Madrid realizadas por el ejército del pretendiente Carlos. El  pueblo quedó totalmente destruido y reducida su escasa población a la mayor miseria y atrasada en los pagos de rentas.

Terminado el conflicto Valdemorillo parece recuperarse con facilidad ya que en 1731 se edificó un nuevo Ayuntamiento. En 1752 contaba con cerca de 230 vecinos ―unos 900 habitantes― dedicados a las labores agrícolas y ganaderas, al acarreo de mercancías a Madrid y pueblos de los alrededores y a la fabricación de cal.

Sin embargo, según un informe de 1766, la villa se encontraba abrumada por una pesada carga fiscal mientras que la proximidad de los bosques reales ―fuente de numerosas denuncias de caza furtiva― y la prohibición de cazar en el término, estaban arruinando la agricultura y causando la desaparición de los viñedos.

Siglo XIX

Durante la Guerra de la Independencia (1808-1814) Valdemorillo, cuya población parece haber descendido a 160 vecinos ―unos 600 habitantes―, vivió vigilado por la guarnición de El Escorial y obligado a satisfacer las peticiones de avituallamiento del ejercito francés y de las partidas de guerrilleros que actuaban en la zona centro.

A lo largo del siglo XIX, Valdemorillo experimentó una serie de cambios que, en buena medida, tuvieron su origen en las transformaciones generales que estaba experimentando el País.

En 1833, como consecuencia de la reforma provincial, Valdemorillo ―que según el Manual de la provincia de Madrid de Mesonero Romanos, contaba con 226 vecinos― pasó a formar parte de la provincia de Madrid, integrándose dentro del partido judicial de Navalcarnero.

A mediados de siglo, según el Diccionario de Madoz, Valdemorillo tenía 325 vecinos y contaba con 300 casas, en lo general de regular construcción, una plaza, casa de ayuntamiento, cárcel y escuela de primeras letras común a ambos sexos.. Su Ayuntamiento, de acuerdo con la reforma de 1843, estaba formado por un Alcalde y seis regidores.

La desamortización de bienes eclesiásticos, llevada a cabo en los años 1836 y 1841, apenas si repercutió en Valdemorillo. No ocurrió lo mismo con la desamortización de propios de 1855. que afectó tanto a las tierras comunales de la villa como a las de la Comunidad y Tierra de Segovia, y que supuso un duro golpe para su actividad ganadera, ya que muchos de sus pastos pasaron a convertirse en fincas privadas dedicadas a la caza.

También tuvo que sufrir Valdemorillo el problema del bandolerismo, que se hizo sentir en las poblaciones situadas en los alrededores del Escorial y que fue la causa de que, a instancias del Ayuntamiento, la Guardia Civil estableciese en 1861 un puesto permanente formado por un cabo y seis números.

En la segunda mitad de siglo, Valdemorillo se benefició de la mejora de las comunicaciones conseguida con la progresiva sustitución de los viejos caminos carreteros por carreteras asfaltadas. Desgraciadamente, la modificación del trazado del Ferrocarril del Norte ―contra la que no sirvieron de nada las alegaciones presentadas en 1858 por Valdemorillo y otros pueblos afectados― privó a la población de la estación proyectada originalmente y supuso, con el tiempo, un serio obstáculo para el proceso de industrialización que estaba experimentando Valdemorillo.

En 1844 se había creado la fábrica de loza fina de Hurtado y Cia situada en la calle San Juan. Un año después, se creaba una segunda fábrica,  en el barrio de arriba de la población, a nombre de Falcó y Cia que, ya en 1850, obtuvo críticas muy elogiosas tanto por la calidad de sus productos como por sus ajustados precios.

Por otro lado, la fabricación de cal conoció una época de fuerte actividad gracias a la demanda originada por la ejecución de las grandes obras públicas (como el Canal de Isabel II) que se estaban acometiendo en la época.

Así pues, y a pesar de la desaparición de la fábrica de Hurtado, que no pudo soportar la competencia, la segunda mitad de siglo fue, para Valdemorillo, una etapa de prosperidad. Muestra de ello fue el nuevo ayuntamiento, construido en 1860, que substituyó al antiguo, que databa de 1731 y  que pasó a ser la escuela de niñas.

Al finalizar el siglo, Valdemorillo había alcanzado una población de 2057 habitantes (1076 varones y 981 mujeres), todos de religión católica